Mostrando entradas con la etiqueta Novela romántica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela romántica. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de agosto de 2024

Eres Mía, solo mía


de Sol Devlin Rohan
libro digital, eNeSeA ediciones, 2023.

 

Trama

La historia habla de Mía, una chica huérfana que vive en una pensión del barrio de La Boca en Buenos Aires.

Su vida es muy monótona. Prácticamente va del trabajo al profesorado, del profesorado a su cuarto de pensión, de la pensión al trabajo… y así sucesivamente todos los días.

El único escape que encuentra a su rutina son las novelas románticas de la época Victoriana que lee con el pretexto del profesorado, adjudicando que esos libros la ayudan a mejorar su inglés.

Tiene un mejor amigo, Emanuel, que, por supuesto está enamorado de ella y por eso decidió estudiar también el profesorado de inglés y pidió a su padre que le ayudara a conseguir un trabajo a Mía con alguno de sus amigos o contactos cuando por problemas con su madrastra y el nuevo novio de esta se vio obligada a irse de la casa. Y, obvio, ella no está enamorada de él, pero siente un gran cariño.

Una de esas tardes en las que se reuniría con Emanuel para estudiar se choca con una mujer al salir de la panadería. Nota que a la mujer se le cae algo y la persigue para devolvérselo, pero no logra alcanzarla.

Al llegar a la pensión, a la noche, siente curiosidad y revisa que había en el estuche de tela y descubre una pulsera hermosa, antigua, con zafiros formando una flor de color verde. Se la prueba y se olvida de ella.

Al día siguiente…

Al día siguiente se encuentra en una cama mullida y reconfortante. Se percata de que no está en su cuarto, no solo por lo cálida de su cama sino por la voz grave y molesta de un hombre que está ansioso por que ella despierte.

En ese momento comienza el baile… Mía se sobresalta ¡Cómo puede ser un hombre en mi cuarto! Pero claro, no era su cuarto, no era la pensión de La Boca, no era ni siquiera el siglo XXI.

Por designios del destino ella se encontraba en Inglaterra, en el siglo XIX y en la cama de un hombre que creía fervorosamente que ella era su esposa.

El hombre en cuestión se trataba ni más ni menos que de Lían Tanner, conde de Nordwhit. Hombre alto, morocho, fornido, con mala fama debido a su «mal carácter»— y su tío, el antiguo conde que no tenía una buena reputación y recorrían las calles unos chismecitos oscuros sobre su madre, la hermana del (poco) querido tío—; pero con mucho dinero y obsesionado por su reciente esposa, lady Lauren, quien al parecer no sentía mucha atracción por el conde, a pesar de ser una mujer de vida alegre, y ese es el motivo por el que huyó luego de concertarse el «sí, quiero», porque en realidad ella no quería. El que quería era su padre, el marqués de Crowle, que tenia problemas de juegos y necesitaba dinero. El dinero que el conde le ofreció por desposar a su joven y libertina hija.

Así que ante esa situación se encontraba la pobre de Mía que de tanto leer ficción se encontró metida en ella sin saber cómo; y lo más importante sin saber cómo regresar a su vida, a su tiempo y cómo convencer a Lían Tanner de que ella no era su esposa y para ello necesitaba encontrar a Lauren Parks.

La historia nos lleva por la odisea que tiene que transitar Mía para poder volver a la realidad, porque en un punto ella cree que todo eso es un sueño.  




Escena en la que surge un nuevo quiebre en la novela, que no voy a decir, pero es el esperado por todas las que amamos y leemos novelas románticas, y en el que por supuesto Mía se da cuenta de que no es ningún sueño.

En esa odisea la acompañan su dama de compañía, Agatha; el mejor amigo y mano derecha de Lían Tanner, Raphael, un encantador libertino; un amante de la verdadera Lauren, Christopher, que la busca todo el tiempo despertando los celos de Lían; y un personaje que ayuda a la protagonista a no enloquecer en ese cambio absurdo y abrupto de pasar de un continente a otro y de una época a otra sin sentido alguno, que es a quien ella bautizó como Pepa,


como Pepe grillo de Pinocho, ya que es su conciencia, una voz que en el libro se muestra autónoma, como que no fuera los pensamientos propios de Mía, sino de una persona aparte, que aparece en todo momento para mostrarle un punto de vista diferente de tal o cual situación. Sus entredichos suelen poner un manto de distensión por momentos en la trama, trae ligereza; y por otros enfrenta a Mía con la verdad.  

Opinión

La novela es una historia romántica que lo tiene todo: el protagonista seguro, imponente, que es condenado ante la sociedad por un pasado que los chismosos suelen distorsionar, pero por tener dinero pueden hacer caso omiso, una protagonista que por venir de otra época no es la tranquila y tímida dama victoriana, con una personalidad enérgica y dulce que lleva a meter en aprietos al conde, lo hace pasar por diferentes estados de ánimos desde la furia e impotencia hasta la emoción, la pasión y el sentido de protegerla. Esos celos posesivos (medidos) que a mí me encanta en los personajes ficticios masculinos, escenas tiernas, de amor, pasión, amistad, diversión.

En resumidas cuentas, la historia de Mía y Lían me ha gustado mucho. Eres Mía, solo mía es una historia clásica de romance que vale la pena leer y disfrutar.

Si querés sumergirte en esta historia, podés conseguir el libro aquí

 

 

 

lunes, 25 de septiembre de 2023

El caballero de la brillante armadura


    De Jude Deveraux

Pág. 448; Ediciones B; ISBN 978-84-9992-658-3.

 

Reseña

Este libro pertenece a la saga Los Montgomery. Es, si no indagué mal, ya que es el primer libro de esta saga que leo de Jude Deveraux, el número diez (10) –en algunos sitios lo encontré como la entrega número dieciséis de la saga–; y por lo que se entiende se pueden leer cada libro independientemente de los otros. Un punto a favor.


El libro comienza con Nicholas Stafford, conde de Thornwyck, quien se encuentra en una prisión acusado de traicionar a la Reina Isabel. Le está escribiendo una carta a su madre y de repente escucha a una mujer llorando que interrumpe su concentración. Él le pide a esa voz que por favor deje de llorar porque, aunque quisiera, no puede ayudarla, que lo deje continuar con su carta que es de vida o muerte para él en ese momento.


La historia continúa con el primer capítulo en donde la protagonista Dougless, una chica americana, se encuentra de viaje en Inglaterra con su novio, Robert, y su insoportable hija de doce años, Gloria. Un viaje que había programado e idealizado para realizar solos, ella y su novio, con la esperanza de que él le propusiera matrimonio, algo que no sucedió.


Un viaje soñado se transforma de golpe, en un viaje de pesadilla. Siendo abandonada por su novio en


un país que no conoce, sin dinero, sin ropa. Solo con la esperanza de que su Robert se dé cuenta de su error, deje de ser influenciado por su pequeña hija y vuelva y le pida ese tan ansiado matrimonio, para que ella pueda empezar a encomendar su vida y pueda presentarse frente a su familia como alguien digna de pertenecer a ella. Dougless lleva el karma de ser la hija menor y la más descarriada, por decirlo de alguna manera, de todas sus hermanas. Siempre andaba con parejas que no eran del todo apropiadas y que solían meterla en problemas. Hasta que llegó Robert «alto, bien parecido, elegante en el vestir y un excelente cirujano ortopédico. Era ordenado, siempre colgaba sus ropas, no perseguía a las mujeres, y siempre venía a casa cuando decía. Era digno de confianza, seguro y leal». Aunque un poco tacaño; y con él pensó que había encontrado lo que tanto ansiaba.


Dougless al verse abandonada por su novio, mientras visitaban una iglesia, se pone a llorar desconsoladamente en una tumba que resultó pertenecer al conde de Thornwyck. Ahí ocurre algo fantástico. Ella llora pidiendo a su caballero de brillante armadura (el deseo de muchas, cabe resaltar. ☻), recordando el momento en que se lo comentaba a su padre tiempo atrás, y su deseo se cumple: frente a ella aparece un caballero del XVI con su brillante armadura, ofuscado porque no lo dejó continuar con su carta.


La historia se divide en tres actos, llevando la novela a lo teatral: presente, pasado y nuevo presente.

Que Nicholas Stafford se encuentre en el siglo XX es señal de que viene a buscar algo, pero ¿qué? Con el tiempo se dan cuenta de que es información para poder salvarlo a él de la horca. Con ese plan Dougless lo ayuda. Con el transcurrir de la historia ambos se descubren mutuamente. Ella empieza a comprender mejor su actitud ante sus parejas y él que el honor no lo es todo, que hay algo más importante. Ambos descubren que hay una conexión entre ellos como si se tratase de dos almas gemelas que nacieron lamentablemente en épocas diferentes.


«Mientras se quejaba, oyó que alguien lo llamaba. No con palabras.

No podía oír el sonido de su nombre, pero podía sentir la urgencia

y la desesperada situación».



La historia en el presente se me hizo un poco densa, creo que hubo situaciones y escenas que estuvieron de más (puede ser también que leí el libro en un solo día y eso hizo que me resultara pesado). La segunda parte, que se desarrolla en el siglo XVI, fue más entretenida; siempre es lindo conocer costumbres de aquella época, aunque ahora no las queramos tener de vuelta. Y la última parte, si bien no tuvo el final que yo hubiese preferido, si tengo en cuenta que en un momento pensé que Dougless volvería con el novio que la dejó abandonada en un país desconocido, es sin duda un final divino. Tiene su lado mágico, tal como se vive durante toda la novela.

En conclusión, es una historia muy linda, agradable, simpática por momentos cuando Nicholas se encuentra frente a los avances del siglo XX. Sin lugar a dudas, recomendable para aquellas personas que soñamos con que nos venga a rescatar un caballero de brillante armadura.


«Mi alma encontrará a la tuya”

 

 

lunes, 28 de agosto de 2023

Nacido en pecado



de Kinley MacGregor

Ediciones Zeta Bolsillo; ISBN: 978-84-96778-26-9

De los caminos más solitarios, negros y desolados si los hay en lo que llevo de lectura romántica hasta el momento.
La vida de Sin MacAllister es aquella que podría haber terminado siendo un asesino serial, que si bien aunque hay varias muertes en su haber no fueron por placer, sino por sobrevivir y por obedecer a una lealtad que pocos poden tener, lejos está de convertirse en uno.
Sin fue un niño ilegítimo, nacido fruto de una infidelidad de su padre, un escoses líder del clan MacAllister, su madre hija de un conde  ingles que cayó en desgracia luego de su nacimiento.
Fue desterrado de todos los lugares imaginables y no tanto, a todos aquellos que vio indefensos les ofreció su protección, y de todos obtuvo su indiferencia, y de sus progenitores y de la persona a quien fue dado en custodia por orden del rey, no solo la indiferencia sino la crueldad en su máxima expresión. Una persona con un poco de sensibilidad lee página tras página y no puede evitar que los ojos se le llenen de lágrimas y entiende a la perfección la persistencia de Macedonia para poder llegar al corazón de ese guerrero. Situación que en otras historias yo estaría repudiando.

«—Duerme bien, esposo— murmuró. Porque cuando amaneciera tenía intención de iniciar la guerra que esperaba terminaría ganándole su corazón».


Pero con Sin no se puede, ese caballero corpulento, valiente a quien todos le temen no es más que un cachorro indefenso buscando cariño.
Todo comienza cuando los sarracenos, quienes lo tenían de esclavo, lo enviaron a matar al rey Enrique. Llevaba cuatro años bajo los castigos violentos de estos hombres. Y él solo buscaba libertad. Entró a la carpa del Rey, puso la daga sobre su cuello mientras dormía y… pidió ayuda a cambio de lealtad. Enrique, que no era tonto, se la concedió.

«—¿Qué es lo que quieres? —le preguntó éste—. Quiero la libertad.
Enrique frunció el ceño ante el niño y el peculiar y marcado acento con el que hablaba.
—¿La libertad?
El muchacho asintió, sus ojos ardían con un brillo fantasmagórico en la oscuridad. Aquellos ojos no pertenecían a un niño. Pertenecían a un demonio que había visto hasta el último rincón del infierno».

Con dieciocho años se volvió el guerrero más leal y letal del trono de Inglaterra y como tal, años después, fue el elegido para sacrificarse, nuevamente, en nombre de esa lealtad.
Unos rebeldes del clan MacNeely cometían actos delictivos a los ingleses que habitaban Escocia y sus alrededores. Un acto al que el rey Enrique debía poner fin, y para ello eligió a su mano derecha a la hora de librar una batalla: Sin MacAllister (aunque él nunca usaba ese apellido ya que no se sentía parte del clan ni mucho menos escosés).


«(…) mi padre no quiso tener nada que ver conmigo. Cada vez que yo intentaba hablar con él hacía como si no me oyera. Si iba hacia él, me volvía la espalda y se marchaba.
Para mi madrastra, yo no era más que un doloroso recordatorio de la infidelidad de mi padre. Sólo le inspiraba desprecio».


Para llevar adelante su misión, Enrique lo obligó a casarse con la sobrina del líder de los MacNeely que había ido a visitar a una tía y terminó siendo secuestrada por el rey. El plan era que el matrimonio entre ellos le permitirá a Sin meterse en su clan, descubrir quién era el Incursor y entregárselo a Enrique.
Sin, claro está, se negó, a pesar de haber visto a Macedonia y quedar prendado de su belleza, de su valentía y de su audacia, pero el hecho de que fuera una típica escocesa con su hermoso y largo cabello rojizo, le ponía trabas, más de las que ya se autoimponía Sin para relacionarse con cualquier persona sin armas de por medio. Detestaba todo lo que fuera escosés, le recordaba lo padecido por su familia y su desprecio, aunque, hay que aclarar, se llevaba bien con sus medios hermanos.

Sin no tuvo más remedio que acceder a lo que pedía su rey, con la intención de una vez dentro del clan, descubriría al Incursor y volvería a Inglaterra, liberando a Macedonia de su presencia Y de ese compromiso en contra de su voluntad. Era consiente que al entregar a uno de su clan a Enrique se ganaría su desprecio.
Macedonia, por su parte, intentó varias veces escapar de las garras de Enrique, pero Sin todas esa veces logró dar con ella, acompañado de su buen amigo Simón, y la devolvió al castillo. No le quedó otra opción, si es que quería volver a su país sana y salva junto con su hermano menor, quien también había sido secuestrado junto con ella, que aceptar el mandato de Enrique. Así, pues, luego del casamiento y de inventar una noche de bodas apasionada, emprendieron el viaje a Escocia.

«Al día siguiente ella sería suya. Entonces podría tomarla, una y otra vez, hasta que ambos se hubieran quedado sin fuerzas.
Pero, en el fondo de su corazón, Sin ya sabía que eso nunca llegaría a ocurrir.
Él nunca permitiría que ocurriese».

Al llegar Sin no fue bien recibido, algo que no le pareció para nada fuera de lo común: nadie lo quería, y esto es algo que se repite constantemente en la novela, y en las novelas de esta autora. Aunque es algo repetitivo y cansador, por lo menos en esta historia no me ha hecho voltear los ojos 🙄 cada vez que Sin pensaba en que: no era digno del amor de Macedonia, de que no podría jamás ser feliz porque la felicidad no había sido creada para él y lalalala. Así que cuando él le dice a Macedonia que le enseñe lo que es el amor… se cae el teatro abajo en ovaciones, en grandes OOOOOOOOOh, y sonrisas de emociones, con esas ganas de hacer el baile del sombrerero loco de Johnny Deep en Alicia en el País de las maravillas. 😂🤣

«—Callie.

No se dio cuenta de que había pronunciado su nombre en voz alta hasta que ella se volvió a mirarlo.
—¿Sí?
Él miró a su esposa, allí de pie en el pasillo con sus rojos cabellos cayéndole sobre los hombros en suaves rizos. Callie llevaba el plaid verde, amarillo y azul oscuro de su padre y la falda negra realzaba su magnífica figura.
Era la visión más hermosa que jamás hubieran contemplado sus ojos.
—¿Puedes enseñarme qué es el amor?
Callie sintió que se quedaba sin respiración cuando aquellas palabras dichas en voz tan baja llegaron a sus oídos».

Peeeero, es justamente ahí donde todo se desmorona y Sin vuelve a sacrificarse por alguien. Porque él ya sabía quién era el Incursor. Al poco tiempo de estar entre el Clan MacNeely lo supo, a pesar de que ellos no le suministraron mucha información al respecto, ya que tomaban como una traición que Macedonia se hubiera casado con un inglés. El Incursor, al ser alguien allegado a Macedonia, Sin no podría entregarlo a Enrique porque sabía lo que haría con él; lo ejecutaría para dar un aviso: Nadie se mete con Enrique, rey de Inglaterra.

Es una novela entretenida. Kinley tiene facilidad para escribir sobre la era medieval. Si bien todas las novelas de esta saga: La hermandad de la espada, te llevan a leerla hasta terminar, a pesar de que te machaca todo el tiempo la cabeza con “no soy digno, no merezco, como alguien podrá quererme”, Nacido en pecado es la única novela que no es taaaan fastidiosa con ese cantito. Y es la única, por lo menos lo que me sucedió a mí, que te hace estremecer 😢 al leer los pasajes en que Sin recuerda cómo fue «elegido» su nombre, cómo fue despreciado por su padre, por su madre, por su hermano, por su madrastra, por su cuidador, por  los sarracenos. Te da una congoja que uno piensa que ningún personaje, por más literario que sea, puede vivir tanto desprecio, tanto dolor.

Si te gustan las historias medievales románticas esta sin duda te va a gustar.

Si ya la leíste contame qué te pareció, y si todavía no lo has hecho no lo dudes, sé que te va a encantar.
Espero tus comentarios.
😘

Sinopsis Nacido en pecado

 

lunes, 19 de junio de 2023

Secretos de una noche de verano

De Lisa Kleypas

Pág. 384; Ediciones B; ISBN 978-84-96581-51-7

 

Como «el agua y el aceite» y «los opuestos se atraen» son dos dichos populares que caben perfectos para esta historia.

Ella rubia, él moreno; ella delicada, él rustico; ella de buena cuna, él hijo del proletariado; ella sin dinero, él millonario; ella en busca de un marido de la nobleza que la ayude a salir de la banca rota, él interponiéndose en su camino y de una manera arrolladora.

En apariencia nada da a entender que entre ellos pueda existir algo, salvo el deseo de Simon Hunt de poder tener entre sus sábanas a la bella y delicada Annabelle Peyton; y el deseo de ella de que Simon desista de una buena vez de su deseo de perseguirla por todos los bailes de la sociedad londinense.

Annabelle buscaba un marido adinerado pero lo buscaba dentro de la clase alta sofisticada, alguien que fuera poseedor de algún título nobiliario o, en última instancia, un miembro de la aristocracia rural. Un hombre que fuera aceptado dentro de ese mundo frívolo de bailes y picnic a la vera del rio y de sonrisas coquetas escondidas detrás del abanico. Simon Hunt no encajaba en ese mundo, él era empresario y su padre era un carnicero. La sociedad no veía con buenos ojos a los hombres que ganaban su dinero trabajando. Por más que  este tuviera más dinero que ellos y que tuvieran que recurrir a él para obtener favores. La hipocresía que siempre se esconde detrás de la clase alta.


Con veinticinco años, una edad en la que para esa sociedad victoriana ya había pasado la hora de casarse, a Annabelle comenzaba a notarse la desesperación por encontrar marido. Las deudas comenzaban a acumularse cada vez más. No podría ocultar por mucho tiempo que no poseía una dote que ofrecer a su futuro marido y los rumores ya estaban rondando “por los pasillos”. Esa era una razón por la que muchos caballeros, a pesar de estar encantados con su belleza no pasaban de un coqueteo inocente.

En uno de eso bailes a los que asistía solo para permanecer sentada contra la pared, entabló amistad con tres jóvenes: Evie Jenner, hija de un exboxeador y dueño de una casa de juegos de mala reputación, y Lilian y Daisy Bowman, dos hermanas norteamericanas que viajaron a Inglaterra por capricho de la madre que buscaba a toda costa casar a sus hijas con aristócratas británicos.

Las cuatro chicas que corrían la misma suerte, aunque por diferentes motivos cada una de ellas, decidieron aunar fuerzas y comenzar a ayudarse mutuamente en concretar la meta de conseguir el tan ansiado esposo. Como Annabelle era la de mayor edad tenía prioridad en el grupo autoproclamado Las Floreros.  

El plan comenzaría en la estancia de Stony Cross Park, la residencia del conde Westcliff. Íntimo amigo y socio de Simon.

La estrategia estaba en marcha, la presa estaba elegida y, aunque con ciertos altibajos, estaba dando resultados, pero había algo con lo que ninguna de las Floreros contaba y era que la presencia del detestable Hunt quebraría todas las barreras de la joven Peyton.

Puede que Simon no hubiese nacido en cuna de oro, que no conociera todas las reglas protocolares, que fuese mirado por la nobleza como un usurpador y que solo fuera aceptado a las reuniones sociales por ser amigo de Westcliff, quien tenía el título de conde más antiguo de toda Inglaterra; pero no se puede poner en duda que era todo un caballero. De una personalidad fuerte y enérgica que se desvanecía frente a una mujer. Él siempre estuvo ahí para brindarse a ella y toleró todas las respuestas insultantes y los desaires que ella le hizo.

Hubo desde un primer momento entre ellos una atracción irresistible que ella se negaba a admitir y que él se negaba a descartar.

A veces uno cree pertenecer a un lugar o anhela ser parte de algo, pero tal vez, una este equivocada y eso que uno cree querer, en donde siente que una pertenece, en realidad no es así. Una pertenece al lugar en donde puede ser una misma sin reparo ni restricciones y eso fue una lección que Annabelle aprendió siendo presa del pánico en el momento en que divisó su futuro y Simon no estaba en él.

Aunque hay un pre y un post de saga Las Floreros, para mí en particular este y la tercera entrega (El diablo en primavera) son los mejores libros. Sus personajes son ricos y divertidos en todos los aspectos. Como siempre Lisa Kleypas no nos decepciona. Vas a entrar a la frescura de esas noches de verano y vas a salir anhelando tener a u Simon Hunt en tu vida.

«Un escalofrío recorrió su oreja cuando Hunt se inclinó y, con voz cargada de regocijo, murmuró:

―Jaque mate».


lunes, 5 de junio de 2023

Amanda Quick... ¿escritora de romance?

 

Debo reconocer que Amanda Quick es una de mis escritoras favoritas suplentes. Pasó del cuarto lugar al tercero en estos primeros meses del año, pero hay que admitir que no es una escritora de romántica, sino más bien de una literatura amena "policial" con escenas de sexo que distan mucho de abrazar el romanticismo.

Admiro su escritura porque es obvio que, a pesar de no encontrar nada de romance ni de pasión en sus historias, te atrapa y leés buscando en algún momento encontrar escenas que justifiquen la calificación de la editorial y de las librerías al momento de publicarlas y exhibirlas en los estantes. Y es ahí cuando llega una escena en la que los protagonistas se encuentran a solas y sentís que van a parecer esas sensaciones internas de emoción y ansiedad te quedas en la nada misma. No hay escenas románticas ni dulces ni de flirteos. Las únicas escenas que una puede entender como pasionales son las de “sexo” y pasan volando sin ninguna intensidad ni profunda ni superficial. Es como que las escribiera para justificar la calificación de escritora de romántica.


El último libro que leí de ella (hoy) decía en la portada: “Ella ansiaba una vida sencilla. Él la arrastraría a una pasión enloquecedora”. 350 páginas. Iba por la mitad y me preguntaba: ¿Cuándo llega la pasión?¿Era un capítulo que venía a parte del libro?


Una no espera que todo el libro sea de sexo ni de cursilería, pero espera encontrar algo que la haga sentir esa contracción en el vientre por la expectativa de vivenciar, de anhelar eso que está leyendo como si le estuviera pasando a una. Con las novelas de Amanda no sucede, o por lo menos a mí –en el sentido de romance, no discuto en absoluto su poder narrativo. Pero en el tema amor me deja una cuota muy grande sin pagar–.


Por otro lado, cuando una es adicta a la lectura romántica de época, siente cierto amor por las reglas que la rigen, por más que en la actualidad no las seguiría al pie de la letra, muchas les parecieran absurdas, no se dejaría dominar, etcétera, etcétera. Pero si leemos de Inglaterra Victoriana cansa sobremanera que todas, todas, todas sus protagonistas femeninas sean feministas que están en contra de todas las reglas habidas y por haber, que son independientes, que no les interesa su reputación, que no les interesan las convenciones y no solo eso, sino que también son tan tercas y caprichosas que se vuelven insoportables.

Porque está bien, una espera que, obvio, no sea una sumisa la protagonista ni que el protagonista sea un neandertal que no respeta a las mujeres y sobre todo a la mujer que ama, pero de ahí a hacerla no tener sentido común, no hace más que presentar a la mujer como una idiota, opuesto a lo que en realidad intenta mostrar con su temperamento y su actitud liberal e impertinente.



Como por ejemplo, algo que se repite en varios libros: se encuentra con un tipo que toda su vida fue detective, que fue agente encubierto de la corona, pero cómo ella que es una virgen que se hace pasar por viuda y que escapó del campo porque no pudo lidiar con un simple cotilleo falso, le va a hacer caso a él cuando le dice que corre peligro, que no se encuentre con tal persona, que no vaya a tal lugar sola, siendo consciente la mujer de que están tratando con un asesino, un violador, un tipo de la peor calaña y sin escrúpulos. ¡Por Dios! En qué cabeza cabe que un hombre experimentado tenga razón y ella no. ¡Cómo le va a decir qué hacer!


Crear un personaje femenino con sentido común no la va a hacer menos inteligente ni menos liberal ni menos feminista.


Yo admito que cuando me encuentro con esas protagonistas deseo que el hombre nunca la salve de la decisión idiota que toma, ¡porque encima eso! El hombre le advierte, ella no le hace caso, termina en problemas y él tiene que ir a rescatarla. Yo quiero que esa mujer que no es mas que una idiota, y así siento que Amanda representa a las mujeres en la mayoría de sus libros, sufra las consecuencias. Si quiero leer sobre una mujer rebelde y feminista leo el diario de hoy o prendo la tele y veo el noticiero. Si leo sobre Inglaterra Victoriana quiero leer esas absurdas reglas que, en esa época y en literatura, amo. Se puede crear una historia atrapante sin necesidad de volver a una mujer del siglo XIX una típica mujer del siglo XXI ni hacer que la mujer de aquella época sea un sumida sin personalidad ni cerebro.

Dicho esto, aunque ahora no lo parezca, me gusta la narrativa de Amanda, pero no la considero romántica. No hay duda de la calidad de escritura de Quick. Alguien que genera en una simple lectora estos sentimientos encontrados lo único que queda es sacarse el sombrero ante ella. Son hasta ahora, solo dos libros los que no he terminado de leer, el resto una vez que los comencé a leer no paré hasta terminarlos.


Y ahora, como muestra de que en realidad es una de mis escritoras preferidas, paso a detallar algunos de sus libros que me han gustado:

El veneno perfecto

El peligro de la pasión

Cita de amor

La imprudente

Las trampas de la seducción

Compromiso por conveniencia

El tercer circulo

Jardines de Cristal


y vos, ¿leíste alguna novela de Amanda Quick? ¿Qué te parecieron?